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Otra oportunidad perdida

El discurso del Presidente de la Nación, Mauricio Macri, durante la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, no dejó indiferente a nadie. Compartimos este excelente análisis realizado por nuestro profesor José Emilio Graglia sobre lo ocurrido esta tarde en el Palacio del Congreso.

Por José Emilio Graglia*

Como todos los primeros de marzo, de acuerdo con las disposiciones de la Constitución Nacional reformada en 1994, el Presidente de la Nación dio su discurso a la Asamblea Legislativa y, de esa manera, inauguró las sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Este ha sido el cuarto y último discurso de Mauricio Macri correspondiente al mandato de cuatro años iniciado el 10 de diciembre de 2015.

Discursos como este son (o deberían ser) una instancia institucional de gran importancia: el titular del Poder Ejecutivo se dirige a los Diputados y Senadores de la Nación reunidos en Asamblea. El primer mandatario debe rendir cuentas del estado general del país, de los resultados de las políticas que ha implementado su gobierno y de las que planifica.

Sin embargo, el Presidente Macri no pudo escapar al entorno político del electoral y dio un mensaje propio de un candidato en campaña. Así, perdió otra oportunidad de diferenciarse de su antecesora en el cargo. Lejos de hablar como el estadista que lidera al país para salir de la crisis en la que estamos, lo hizo como el candidato de la alianza Cambiemos.

Hace tres años, en ese mismo lugar y en esas mismas circunstancias, el por entonces flamante presidente hizo tres promesas: pobreza cero, derrotar al narcotráfico y unir a los argentinos. Lamentablemente para él, para el oficialismo y para el país, aquellas grandes promesas han sido incumplidas. Se puede discrepar sobre las explicaciones o justificaciones de esos incumplimientos, pero no se pueden negar ni disimular.

La pobreza es mayor que la existente al inicio de la gestión presidencial. Estamos muy lejos de derrotar al narcotráfico y la inseguridad sigue siendo el principal problema que preocupa a los argentinos (desplazado solamente por la inflación). La grieta política se ha profundizado, entre otros motivos, por la estrategia de confrontación que el kirchnerismo y el macrismo han elegido para las próximas elecciones.

El Presidente Macri perdió la oportunidad de hacer una autocrítica que era (y sigue siendo) necesaria. Hace un año, de cara a la misma Asamblea Legislativa, dijo: «lo peor ya pasó». La realidad demuestra que se equivocó. Desde entonces, todos los indicadores sociales y económicos han desmejorado. El reconocimiento de los errores no se limita a decir: «me hago cargo». Además, hay que rectificar rumbos y, de eso, nada dijo.

La corrupción de los gobiernos que lo precedieron está siendo demostrada en los tribunales. Pero, a más de tres años de gestión, no se pueden atribuir todos los males a la «herencia recibida» del kirchnerismo. Es demasiado vaga y antojadiza la repetida frase que hace referencia a «los fracasos de los últimos 70 años», en obvia alusión al peronismo.

La imagen del Congreso Nacional fue penosa. De un lado, oficialistas que aplaudían cualquier dicho como si se tratase de una verdad revelada. Del otro, opositores que abucheaban al presidente, actuando como barrabravas y no como representantes del pueblo argentino. Unos y otros perdieron la oportunidad de mostrar una mínima capacidad de convivencia y respeto a las instituciones, a ellos mismos y a la gente que sufre la crisis.

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[*] José Emilio Graglia es profesor de nuestra Especialización en Dirección de Organizaciones Públicas y de nuestro Diplomado en Gestión Públicas. Es Licenciado en Ciencia Política y Abogado. Además, cuenta con tres títulos de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, Gobierno y Administración Pública, y en Política y Gobierno.

«La formación de hombres de ciencia, conciencia y compromiso constituye la misión de la Universidad Católica de Córdoba, misión que se inspira en el ideal ignaciano de superar constantemente los niveles de excelencia»